Audiencia activa: una minoría significativa
No todos los internautas están motivados para crear contenidos en Internet. Sin embargo, los internautas activos son una minoría, pero muy significativa. El número de weblogs activos parece haberse estancado en la nada despreciable cifra de 15 millones, según declaraciones de Technorati a Business Week (vía GJOL). En las webs 2.0 más populares, paradigma de las contribuciones de usuarios, el número de visitantes que aportan contenido más allá de consultarlo es mínimo: tan sólo un 0,16% en YouTube y un 4,6% en Wikipedia (datos de HitWise, vía GJOL).
Forrester (vía Deuzeblog), con los resultados de una encuesta a internautas de EEUU, propone distinguir seis perfiles de usuarios: creadores (13%, publican en blogs y webs 2.0), críticos (19%, comentan y votan), recolectores (15%, usan RSS y herramientas de organización), sociables (19%, usan redes sociales), espectadores (23%, consumen blogs y contenido web 2.0), pasivos (52%, sin contacto con blogs o webs 2.0).
Y en el caso del periodismo? Un estudio cualitativo hecho en Estados Unidos por KCNN.org (basado en encuestas y entrevistas a casi 200 webs hiperlocales tanto profesionales como sin ánimo de lucro que promueven el periodismo ciudadano) concluye que los promotores de estos proyectos se conforman con que un 10% de los ciudadanos de su comunidad contribuyan contenidos y valoran más la capacidad de crear debate y generar sentimiento de comunidad, que los ingresos o las cifras de audiencia.
Los medios de comunicación “tradicionales” que han empezado a explorar las posibilidades de la participación ciudadana deberían tener en cuenta todos estos datos para obtener resultados satisfactorios. De hecho, el primer paso es definir cuál es el objetivo de crear espacios participativos. Un reciente estudio de las estrategias de los diarios británicos demuestra que sus webs han desarrollado muchas opciones para generar audiencias activas, pero con una mentalidad defensiva de los periodistas, que ven estas iniciativas como una moda que hay que seguir para parecer innovadores, no como una aportación valiosa al contenido periodístico (vía Digital Utopia).
el 17 Mayo 2007 a las 01:05
Me da la sensación de que hay mucho de lo que comentas al final del post, David. Dejar espacio para la participación es “estar a la última”. Sobre todo a los ojos de los usuarios más activos, que indudablemente agradecerán el esfuerzo del medio por otorgar valor a los contenidos que pueda proporcionarles el público. Especialmente significativo me parece el caso del diario El País, que ha pasado de defender un modelo de pago en Internet a volver a una edición fundamentalmente gratuita y a continuación incorporar todo tipo de herramientas participativas. Es un poco el “si no puedes vencerlos, únete a ellos”.
Un cordial saludo
el 17 Mayo 2007 a las 22:05
Lo que no acaba de convencerme de la apuesta de El País son los premios en metálico para las mejores aportaciones semanales y mensuales a Yo, Periodista. Entiendo que así pretenden fomentar la calidad, pero en un contexto profesional marcado por la precariedad laboral del periodismo el premio mensual de 1.500 euros puede herir sensibilidades.
el 18 Mayo 2007 a las 00:05
LA AUDIENCIA NOS ADELANTA
Pues resulta que sí. Ya nadie está exento a dar opiniones, transmitir informaciones o proponer debate en los tiempos que corren. Gracias a la innovación multimedia e internet y, ante todo, a la reducción de sus precios, todo el mundo puede interactuar en la “red de redes” dando a conocer más específicamente el perfil de cada individuo concreto. La consecuencia es la diversificación de audiencias y por tanto de contenido. Y este es el punto de partida para entrever que internet y el nuevo periodista digital son dos conceptos que deben fusionarse para satisfacer a esa audiencia cada vez más exigente en sus intereses y necesidades.
Según José Luis Orihuela en sus 10 Paradigmas de la e-Comunicación “los servicios de información online no sólo se orientan a targets con perfiles demográficos, profesionales o económicos similares, sino que se orientan a individuos, ya que la Red permite responder a las demandas de información específicas para cada usuario en particular”. Se llega pues a una época donde es la propia audiencia la que va a buscar directamente la información y no espera a que se la transmitan siguiendo la clásica teoría de “la aguja hipodérmica”. Son tiempos de interactividad y es, particularmente, una delicia que en sólo una pantalla de 17 pulgadas, como ejemplo, tengamos casi la gran mayoría de la información de todo el mundo. Pero, ¿esto es favorable? ¿Nos arriesgamos a una desinformación casi asegurada debido a la saturación de información? Los periodistas ahora se enfrentan a nuevos métodos de búsqueda y, por lo tanto, deben renovarse siendo así la profesión que está en más continua formación.
Debido a esto no debemos ver a internet como una herramienta que perjudique a la labor primordial de un periodista (transmitir una información veraz), puesto que internet es otra fuente donde pueden contrastarse noticias con mayor facilidad gracias a que las clásicas fuentes institucionales o personales ya poseen una propia página web o blog. Me uno con la idea de que “el periodista debe además saber aprovechar esta sensación generalizada de exceso de información para venderse como el mejor filtro” de María Bella Palomo en su libro El periodista on line: de la revolución a la evolución.
Remontándome a la idea de la audiencia interactiva me gustaría nombrar a pensadores como Paul Virilio, Gianni Vattimo o Jean Baudrillard que Armand Mattelart y su mujer Michèle citan en su libro Historia de las teorías de la comunicación publicado en 1995.
Según el primer pensador “la inercia domiciliaria, el confinamiento doméstico, a través del complejo de pantallas que permite hacerlo todo en casa, son la otra cara de la búsqueda de la ubicuidad, de la instantaneidad y de la hiperpercepción. Lo que se pierde es el sentido de la duración, el movimiento del cuerpo y también la vida social”. Fue escrito en 1990 cuando internet no existía de forma popular, por lo tanto, la tecnofobia y la desconfianza que sentían aquellos pensadores que veían la revolución de las tecnologías como forma de retraso social se ha disipado con la era de internet y con los nuevos sistemas multimedia, los cuales permiten compartir todo tipo de ficheros en todo el mundo. Quizá el “movimiento del cuerpo” llegue más adelante (e incluso ahora, sólo hay que mirar la nueva consola de Nintendo, Wii), pero la “vida social” se fomenta y la “duración” puede ser la que uno necesite o prefiera.
Y, hablando de “vida social” y, más específicamente, de las relaciones sociales el mejor ejemplo son los blogs. Según una noticia publicada en el diario digital El Mundo titulado Día de Internet: más de la mitad de los españoles todavía no usa la Red por Miguel Ángel Criado el 17 de mayo de este año, “un estudio de Novatris revela que los españoles están a la cabeza de Europa en el uso de la mensajería instantánea, la creación de blogs, el uso de los podcast, Youtube y más de la nueva Internet” y todo esto, a pesar de que la mitad de españoles apenas utiliza la red.
Viendo estos datos el periodista ha de actuar ya que “siete de cada diez periodistas aseguran que desconocen la verdadera potencialidad de la red, y que les falta formación para obtener mayores beneficios cuando lo aplican a su trabajo” reiterando a María Bella Palomo en su citado libro. Estos son datos de 2004, sin embargo se va mejorando en la nueva formación de futuros periodistas integrándolos en los nuevos conocimientos digitales y el uso correcto de internet.
No se debe desprestigiar la idea de que internet es un arma potencialísima para conocer a la audiencia interactuando con ella y viendo sus demandas de información. El medio actuará según lo que le pida su público y el periodista conocerá que la audiencia se está conviertiendo en transmisores de información y opinión cada vez más común. Es un círculo vicioso que ha ocasionado el presente vinculado a las nuevas tecnologías y, por tanto, a las nuevas adaptaciones que nos seguirá deparando el futuro. ¿Se imaginan una smellvision? Nada es imposible.