Repaso a tres experiencias de integración en diarios británicos
El Reino Unido se ha convertido en el último año en uno de los mercados periodísticos donde con mayor fuerza se están poniendo en práctica experiencias de integración de redacciones. Se están implantando tanto en medios audiovisuales, con el caso de la BBC como máximo exponente, como sobre todo en periódicos, tanto pequeños como grandes. Entre estos últimos, los casos más destacados de convergencia de redacciones probablemente sean los de The Daily Telegraph, Financial Times y The Times.
Bajo el título de The digital challenge, The Guardian publica hoy una descripción del modo en que se trabaja actualmente en las redacciones integradas de esos tres diarios. Quien desee conocer con detalle cómo ha sido el proceso de convergencia en esas redacciones y los cambios en el trabajo de los periodistas que ha producido, tiene en este artículo un resumen excelente.
Del repaso de esos casos, el autor del artículo, Roy Greenslade, extrae una conclusión básica: la integración de redacciones es un camino sin retorno. “Hoy está claro que los tiempos de plantillas binarias, con periodistas para el papel y para la web, han tocado prácticamente a su fin“, afirma.
Sin embargo, para conseguir la verdadera integración no basta con reunir en un mismo entorno a los equipos que ayer trabajaban separados. Una convergencia con éxito reclama una planificación logística muy seria y, sobre todo, un cambio de mentalidad profesional. “La integración consiste en mucho más que estructuras internas de salas de redacción. Tiene que ver con la creación de una nueva cultura periodística, un método de trabajo que refleja tanto las posibilidades tecnológicas como las demandas de un público cada vez más avezado y especializado en los medios“.
El resultado de la integración es, a decir del autor, a todas luces positivo: “La integración ha estimulado a los periodistas a ser más creativos. En su día, los periodistas expertos en tecnologías tenían que incitar a sus recelosos colegas a cambiar sus actitudes, a aprender nuevas formas de hacer las cosas. Hoy los periodistas están cayendo en la cuenta de que la integración no sólo se está demostrando mucho menos dolorosa de lo esperado, sino que les está liberando del corsé de la jornada editorial de 24 horas“.